A partir del análisis de los sueños, Freud llegó a estipular unos mecanismos de elaboración del sueño, que habría que poner en relación con el tema de la fantasía. Freud llama contenido manifiesto (c.m.) al contenido del sueño tal y como este se presenta, tal y como es relatado por el que sueña. Pero, tras la interpretación surge otro contenido: el contenido latente que es una expresión de los deseos que el durmiente no puede realizar en la realidad. El procedimiento para pasar del contenido manifiesto al contenido latente es por medio de la libre asociación, es decir de las relaciones que en una situación de relax establece el agente que ha soñado. El proceso contrario, es decir, el cómo se elabora un sueño a partir de unas ideas latentes es lo que Freud denomina elaboración del sueño. Los mecanismos de que se sirve este proceso han de servirnos para entender los mecanismos propios de la fantasía según el psicoanálisis. Hay que destacar que en La interpretación de los sueños, Freud interpreta con el mismo utillaje los sueños, los cuentos infantiles (labor que más sistemáticamente ha hecho Bruno Bettelheim) y cualquier pieza dramática. La labor que Freud se impone, y que quedará manifiesta después de la aparición de El malestar en la cultura es la de una interpretación total de la cultura. Los mecanismos de la fantasía son los mismos en el sueño que en la creación artística. Estos mecanismos son los siguientes:
·
condensación:
El contenido latente es mucho más amplio que el contenido manifiesto, lo cual
ocurre por la eliminación de elementos y fusión de otros. La interpretación es,
pues, un despliegue de todas las remisiones, alusiones y fusiones del sueño.
·
desplazamiento:
Del centro de importancia de los sueños y de lo latente que aparece sólo como
aludido. Lo que es importante en el sueño no es lo que más importa al soñante,
de hecho lo que más importa suele ser siempre olvidado o calificado como
"detalle sin importancia" como consecuencia del mecanismo de la
censura que actúa reprimiendo esos contenidos.
·
representación verbal plástica: Transformación en imágenes
de las ideas latentes, de acuerdo con
las asociaciones del soñante, por ejemplo la fogosidad erótica por el color
rojo. Este procedimiento incluye los juegos de palabras.
Todo lo dicho anteriormente sobre el proceso de creación de
la fantasía nos debe servir también como teoría del olvido. Freud distingue dos
"partes" mentales no conscientes: el preconsciente donde está todo lo
que podemos recordar y lo inconsciente (donde reside lo que sólo podemos
recordar en circunstancias muy adecuadas mediante una relajación de la
censura). Es decir, la censura, reprimiendo los impulsos, modificándolos
(cambiando de objeto, de fin) y ocultándolos como tales en lo inconsciente, es
la causa de olvido. Para no rechazar precozmente esta teoría como un simple
disparate, hay que recordar que la primera experiencia de Freud como terapeuta
fue la curación de histerias por medio de la hipnosis, que permitía recordar
sucesos traumáticos totalmente olvidados en la vida consciente.
Así, la interpretación del sueño es el camino que seguimos
desde el contenido manifiesto, a través de la libre asociación de ideas, para
llegar al contenido latente. Esta famosa libre asociación no hace otra
cosa que dar curso libre a todas las connotaciones formadas en nuestro
inconsciente, de manera que pasemos a ser conscientes de ellas.
En resumen, ¿cuáles son los pasos a seguir, a nivel práctico,
para poder interpretar nuestros sueños?
1.
Escribir
la totalidad del sueño con todos los detalles que recordemos por
insignificantes que parezcan. El sueño se recuerda mejor en el momento
inmediato del despertar. En los primeros minutos olvidamos la mayoría de los
sueños si no los revivimos.
2.
Situarse
en un ambiente confortable y de confianza, con la seguridad de que no vamos a
ser interrumpidos, para liberar la posible censura. Ir repasando frase por
frase del sueño, cada detalle e ir asociando todo aquello que nos viene a la
cabeza sobre cada detalle del sueño. Este es el momento crucial, no hay que
poner ningún tipo de trabas a la libre asociación, ni pensar que debe ser
lógica, ni, sobre todo, hacer ninguna valoración sobre lo soñado, sentido, etc.
3.
Si
lo hacemos de manera correcta hay dos elementos que suelen aparecer en toda
interpretación de sueños: 1) alguna escena impactante del día anterior (puede
ser real o de la fantasía, película, novela, etc) y 2) alguna escena traumática
infantil. Algo no cerrado de nuestra infancia que todavía nos emociona.
4.
Cuanto
más vayamos avanzando en la libre asociación más nos iremos acercando al núcleo
problemático y significativo del sueño. Nos vamos dando cuenta como “todos los
caminos llevan a Roma”.
5.
Como
vemos la interpretación del sueño es algo totalmente individualizado, sólo el
individuo soñante está en posesión de las claves interpretativas de su sueño,
pero con el tiempo y la práctica iremos dando con una serie de símbolos
universales. En primer lugar, universales para nosotros, que se repiten frecuentemente
y más allá, compartidos culturalmente con nuestros semejantes, desde el círculo
más íntimo (la cultura materna) al más alejado (lo socialmente aceptado).
6.
Por
todo lo dicho anteriormente, queda claro que, de manera general es preferible
la ayuda de un psicoanalista para interpretar nuestros sueños, ya que introduce
un elemento de objetividad y de distancia, nosotros solos corremos el riesgo de
perdernos en elucubraciones que no llevan a nada o en interpretaciones
interesadas.
7.
Entre
otras ideas seguramente encontraremos deseos no realizados en el presente y en
la niñez, y la relación entre ellos.
Con todo lo expuesto, queda claro que la interpretación de
los sueños no es nada esotérico, que no hay que tener “poderes” de ningún tipo
para interpretarlos, y que no hay símbolos universales que permitan una
traducción directa.
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