domingo, 22 de noviembre de 2015

QUÉ ES LA PSICOTERAPIA GESTALT

Cualquier estudioso de la filosofía sabrá lo difícil que es definir esta disciplina ya que partimos del acuerdo unánime en que los mismos filósofos la han definido de maneras bastante diversas. Y esto no por afán de originalidad o de disputa, o de su falta de cientificidad, sino simplemente porque la filosofía, aún siempre siendo la misma cosa, se muestra a través de múltiples caras según lo que nos haya llevado a ella y lo que de ella queramos sacar.

Pues bien, una dificultad parecida encontramos en la definición de la psicoterapia Gestalt. Si yo tuviera que explicar a alguien lo que es diría: la terapia Gestalt es lo que hacen los gestaltistas. En este caso el acuerdo es que la terapia Gestalt no es una teoría que pueda formar parte de cursos reglados universitarios, sino una trayectoria vivencial en la que la teoría solo aparece en la medida en que puede ser asimilada e integrada en la experiencia vital.

Así que, sin más rodeos, voy a explicar lo que yo entiendo por psicoterapia Gestalt.


Se suele empezar por clasificarla dentro del complejo universo contemporáneo de las terapias. Así, dentro del mundo de la psicoterapia, cabría encuadrarla entre las de corte humanista. Aunque por otra parte, si atendemos a sus orígenes, se nos hace evidente su parentesco con el psicoanálisis, sobre todo de las versiones más heréticas como el freudomarxismo de Reich.

Sin embargo, el punto de indiscutible originalidad de esta terapia o relación de ayuda consiste en la taxativa igualdad de la relación. En esta relación no hay un polo que “cure” al otro basándose en una supuesta superioridad intelectual o espiritual. Hay, en cambio, un ofrecimiento de técnicas o trucos en el marco de una relación de autenticidad entre dos seres humanos que se colocan uno enfrente de otro con sus fantasías, sus miserias y sus neurosis.

Estos trucos son utilizados simplemente como muletas que nos sirven para pasar del habitual apoyo externo del neurótico al autoapoyo saludable. Que uno de los polos de la relación conozca más o mejores trucos o los haya experimentado más veces, puede concederle en todo caso cierta iniciativa, pero no le otorga la posesión de una verdad absoluta ni de una autoridad indiscutible, cualidad que, en todo caso, no sería compatible con la mencionada autenticidad que también implica la capacidad de equivocarse, darse cuenta de ello y reconocerlo y retroceder tantas veces como haga falta.

Más allá de esta caracterización tan general, la divisa habitualmente señalada en la terapia Gestalt es la importancia de la “awarenes” o conciencia del aquí y ahora. A diferencia del psicoanálisis, no estamos interesados en cómo resolvimos o no ciertos conflictos infantiles, sino en cómo las soluciones creativas que entonces nos sirvieron para vivir son ahora una armadura que nos encorseta limitándonos todo movimiento y flexibilidad. Esta falta de flexibilidad es precisamente lo que entendemos por neurosis y a lo largo del trabajo fenomenológico que vamos realizando  de percatarnos simplemente de lo que hay, vamos quitando las capas de la cebolla que la constituyen.

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