MADURAR ES PASAR DEL SOPORTE AMBIENTAL AL AUTOSOPORTE. EL EJEMPLO MÁS CLARO ES EL NIÑO RECIÉN NACIDO QUE EMPIEZA A RESPIRAR Y SE PONE CIANÓTICO. ESE TRÁNSITO ES SIEMPRE UNA CRISIS QUE TIENE COMO NÚCLEO UN VACÍO FÉRTIL.
Para comprender los rasgos específicos que debe observar la psicoterapia con adolescentes hay que entender primero de qué edades estamos hablando y en segundo lugar cómo es la frontera entre el niño y el adulto en la que se mueve el adolescente.
La adolescencia no es un fenómeno
biológico sino cultural. En todas las culturas no occidentalizadas (no me suena
bien llamarlas “primitivas” o algo parecido) la adolescencia es un simple rito
de paso absolutamente efímero. Se pasa de ser niño a ser adulto (con todas las
responsabilidades y cargas, sobre todo la del matrimonio y los hijos) en un día
o unas semanas.
En nuestra cultura occidental,
por razones estrictamente socioculturales este “modo de vida” puede prolongarse
tanto como los individuos sigan viviendo en el domicilio parental sin asumir
ningún tipo de responsabilidad adulta.




